Esa etapa de la
vida
donde parece que
ya…
lo hemos hecho
casi todo
y es el paso hacia el final
para por fin
acabar
a veces de
cualquier modo.
Nos ponemos
achacosos,
con cuarenta
enfermedades,
nos volvemos como
niños
sin pelo y con
pañales.
Cuándo tienes
juventud,
tienes alegría y
fuerzas,
y no tienes tiempo
de nada.
En cambio en la
senectud;
que lo tienes todo
hecho,
no sabes como
emplearlo
y lo que te sobra, es tiempo.
Todo cambia a
peor,
se va perdiendo
salud,
la vista, la
agilidad,
la habilidad en el
sexo
y hasta la pasión
de amar.
Resulta todo muy
lento
aunque pase muy
deprisa,
(me refiero yo a
ese tiempo
al final de
nuestras vidas)
Todos son pegas y
achaques
fallos, de nuestra
memoria,
recordamos lo de
antes,
y olvidamos lo de
ahora.
Dos cosas se
complementan:
la experiencia y
la vejez.
Pero si echamos
las cuentas
usando nuestra
memoria,
Prefiero la
inexperiencia
quedándome como
ahora.
Pero… es que la
vida pasa
y pasa, de
cualquier modo,
por eso, hay que
cuidar a los viejos
porque lo seremos
todos.
Y pobre del que no
llegue
que sería mala
señal;
así que voy a
aceptar
las arrugas y los
achaques
que prefiero verme
vieja
cumpliendo, cien
almanaques.
María A. Catalá
2005-02-15
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