Llegó la jubilación
esperada tantos años,
no más hornos, no más humos
ni más tartas esperando
a que el dulce pastelero
las amase con sus manos
Trabajaste siendo un niño,
un zagal, un adolescente.
Elaboraste mil bollos
montaste, cien mil merengues
En las fiestas destacadas
los pasteles reclamaban
el saber de aquél Maestro
que aquellas manos mimaran
Tartas, dulces,tocinillos;
por San José o San Antonio
y por Pascua,
borrachuelos peladillas y roscos.
En Los Santos eran los huesos,
por primavera la mona,
durante el año, de todo:
empanadillas, milhojas,
ricos cuernos de merengues
y calatravas melosas
Cualquier manjar para el gusto
elaboraba el Maestro.
Buen músico y excelente pastelero.
Se lo dedico a Gavina
que se comió tus milhojas
¡qué pena que no escuchara
esas notas tan hermosas
seguro que le gustaban
tanto o más que aquél hojaldre.
Ya sabes amiga mía
que te hablo de mi padre
María A. Catalá
02-05-2007

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