Bolitas parpadeantes
Llenas de vida e ingenio
Ojos tristes, ojos alegres
Ojos llenos de recelo
Ojos oscuros y claros
Ojos marrones y negros
Ojos grises, ojos de gato
maravillosos y eternos.
Negros, como el azabache,
Marrones, como la tierra
Azules, como los mares
Grises, como la plata más bella
Verdes, como la pradera.
Con ellos miramos todo
Miramos pero no vemos
la necesidad del mundo
la tristeza,
el desconsuelo.
Son, dos ventanas a la calle
Son el espía, de nuestro cerebro
que vigilan lo que ven
Y lo guardan en secreto.
A través de ellos lloramos
Con su ayuda, nos movemos,
y con ellos nos miramos
aunque a veces, no nos vemos.
Vemos la vida y la muerte,
Vemos la alegría y la pena
Vemos los ricos y la
suerte
Vemos la miseria extrema.
Y vemos lo que queremos y
lo que no queremos ver
Vemos la malicia ajena
vemos el hambre y la sed.
Ojos benditos y eternos
no cerréis vuestras
pupilas
que mientras estén abiertos
será porque yo estoy viva
María A. Catalá
2005-02-17

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