Aprendemos y soñamos
(yo más bien sueño que aprendo)
a bailar bien los fandangos.
¡Con lo fácil que parece
y hay que ver lo complicado
que resulta algunas veces
aprenderse bien los pasos,
los silencios, los espacios,
la media vuelta, las palmas,
¿O será que yo empecé
tarde, para estas mandangas?
Pero ahí sigo
con mi ingenua tozudez
haciéndolo regular
y pasándomelo bien;
pero insistiendo en el tema
y poniendo voluntad
aunque al final de la clase,
esté medio “reventá” .
¡Qué no puedo competir
con estas niñas tan listas
que lo cogen todo al vuelo!
que voy teniendo una edad
para esto, del flamenco
Os agradezco a todas
esa infinita paciencia
que tenéis, a mi persona,
y espero a partir de ahora
con la misma voluntad..
aprenderlos hasta el final
como buena bailaora
María A. Catalá
Mayo 2005
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