¡Cuántos problemas en el mundo
y algunos, desaprovechamos el tiempo
en necedades banales
sin valor ninguno.
Circunstancias que no tienen
importancia.
Riñas, que no tienen fundamento.
Discutimos por tonterías
más parecida a los cuentos
que a la propia realidad
olvidando los problemas
de verdad.
Los hechos tienen, el valor
que nosotros queramos darle;
y confundimos a veces
problemillas de nuestra vida diaria
con males mayores
que no tienen importancia.
¿Cómo afrontaremos entonces
un problema de verdad?
Deprimiéndonos, echándonos a llorar,
esta no es la solución
ni para nosotros ni para , los demás.
Hay que guardarse las fuerzas
y disfrutar mientras tanto,
que la vida es traicionera y
cuando
menos te lo esperas
te vienen los sobresaltos
Tendremos que desechar
tanta discusión idiota
que la vida es muy bonita
si disfrutamos sus cosas.
María A. Catalá
01-07-2005

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