Cada cosa, tiene su lugar y su momento.
Cada circunstancia de la vida
tiene su punto de encuentro.
No debemos de forzarlo
hay que verlo de venir
con paciencia y en silencio.
Nuestro destino está echado
¿Para que precipitar
futuros acontecimientos?
¿Para qué adelantar
agonías y lamentos?.
Lo que tenga que pasar,
ya pasará.
Lo que tenga que venir
llegará justo a su tiempo;
hay que vivir el presente
porque el pasado está muerto.
¿Y el futuro?
Ya vendrá,
aquí le esperamos
con los brazos abiertos.
Hay que aprovechar el instante
que la vida nos depara
soñando , con la sonrisa alta
que el futuro a veces viene
con sorpresas amagadas
y si es así,
a por ellas, a afrontarlas
María A. Catalá
08-03-2006

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