Me
marché yo de mi tierra
sin
saber lo que dejaba,
una
parte de mi vida ,
una
parte de mi alma.
Conforme
pasan los años
me
reviven añoranzas
de mi
pequeña Melilla,
de mi
gente de mi casa,
de mis
bonitos recuerdos
de mis
hermanos y hermana
de
tantos ratos vividos,
en sus
calles, en sus playas.
¿Será
que me vuelvo ñoña?
¿Serán que
los años pasan?
¿Será
que valoro más
las
vivencias de esa Plaza?
Mi
niñez, mi juventud.
mis
veranos de casada
mis
amigos, mis vecinos
mi
madre, mi padre,
los
sones de su guitarra
¡Melilla
cuánto te quiero¡
¡Melilla
cuánta añoranza¡
¡Ay
Melilla, de mis entrañas¡
María
A. Catalá
Junio
2011

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