Basamos
nuestras creencias
en
dioses, mitos y reinas.
Dejándonos
de llevar
con
idolatra paciencia.
Ahora
se les llama Fans
de
criminales odiosos,
de
grupos y de cantantes
Fans
de dioses misteriosos
o
de actores importantes.
No
se distingue hoy en día,
entre
lo bueno y lo malo.
No
se valora la vida,
estamos,
manipulados.
Seguimos
esos programas
denominados “basura”,
sin
ética, sin moral,
se
admira su desvergüenza
y
les crean, un club de fans.
A
esos “personajillos”
carentes
de educación
de
decoro y de respeto.
Lo
que buscan en los shows
de
sobra, ya lo sabemos
que
les engrosen la cuenta
con
el dichoso dinero.
Mal
ejemplo a seguir,
por
toda esa gente joven
que
admiran en la ignorancia
los
auténticos valores.
María
Catalá
Febrero
2005

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