Para
exigir, hay que cumplir.
Para
pedir, hay que saber dar;
y
para hablar con libertad en la vida
primero,
hay que saber escuchar.
Lo
uno va con lo otro.
Siempre
vamos de exigentes
imponiendo
nuestras normas,
exigiéndole
a la gente
que
respeten nuestras formas
Hay
que ser más generoso,
más
cautos, más tolerantes,
pensar
y recapacitar
y
entender, al que tenemos delante.
Caminamos
muy deprisa
(demasiado,
diría yo)
y
en el camino se pierde
respeto
y educación
Por
eso es sabio el que escucha
y
después te da el consejo
porque
más que por demonio..
sabe
el diablo por viejo
María
A. Catalá
05-09-2006

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