Toda la vida educando
trabajando y padeciendo,
y en llegando a la vejez
se da cuenta,
que ahora, que está
tranquila
se le agota, ya su
tiempo.
Se le cayeron los senos.
Las arrugas ni se cuentan
Las piernas no le
responden,
y le duele la cabeza.
Tantos hijos que parió,
tantas noches en vela
que pasó
esta madre que ahora es
vieja.
Aparecen los achaques
que soporta y sobrelleva
con su soledad a cuestas.
Tanto luchar en la vida,
tanto padecer por ellos,
y ahora que los necesita
son excusas sus
respuestas
Sus diversas enfermedades
la empotran en una silla
encontrándose impedida.
para salir a la calle.
¿Dónde está la dignidad?
¿Dónde quedó aquella
fuerza?
¿Dónde está la juventud
de aquella moza tan nueva?
Amamantó cuatro hijos,
cuidó, a unos cuantos nietos;
sólo le queda a esta
madre,
a esta abuela que ahora
es vieja,
que la quieran y la mimen
y que se acuerden de ella.
María A. Catalá
2005-02-17

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