viernes, 15 de marzo de 2013

VIRTUDES


¡Qué prontito te marchaste!
¡Y cuánto, te echamos de menos!
Ni si quiera te esperaste
A conocer a tus nietos.

¡Con la ilusión que te hacía
Que tu hijo se casara
Queriendo ser la madrina
de esa boda que soñabas!
y en julio, se cumplen treinta
los que llevas ya enterrada.

Qué prontito te marchaste
no disfrutaste de nada.

Allí, te dejé mis rosas
en aquella helada tumba.
No estuviste con nosotros
y no, lo estarías nunca.

Siempre te recordaremos
por tu bondad y actitudes,
y a tus nietos le diremos
quien fue su abuela Virtudes.

No quiero ponerme triste
                         al evocar los recuerdos
Recordarte como eras
Será mi mayor consuelo.

María A. Catalá
Julio 2004

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