lunes, 11 de marzo de 2013

LAS GAMBAS DE MI TIERRA


Añoro, hoy a  mi tierra
al recordar el sabor
de las gambas de Melilla
¡Qué buenas!
Qué bien se pelan!
¡Que sabor tan exquisito!
no existe gamba en el mundo
con los mismos requisitos.
Blanca, ni gorda ni pequeña,
echadas solas en la plancha
con un puñado de sal
acompañadas, con una fresca cerveza.
¡Qué ricas son, esas gambas de mi tierra!.
Volveré otra vez a catarlas,
no sea, que desaparezcan.
(no me extrañaría nada
por lo mal, que anda la pesca.)
Conservarlas por favor
como si fuera un tesoro
que semejante manjar
ha de servir para todos

María A. Catalá
2006-03-08

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