Hoy, no se por qué motivo
me ha venido a la memoria
el recuerdo de mi abuelo
que Dios, guardará en su gloria.
Un republicano jienense
de apellido Catalá
y de segundo Eliceche;
Que celebraba su santo
el día de San Vicente
Combatió contra los moros
en esa guerra del “nueve”
y ya se quedó en Melilla
donde vivió, hasta su muerte.
Allí formó una familia
al casarse con mi abuela;
Fue padre de siete hijos
y yo soy, una, de sus tantas nietas.
Su trabajo: Zapatero.
En su pequeño taller,
tenía almacenados
las tachuelas y los clavos
mezclado, con el olor
del betún y de la piel.
Otra imagen que yo tengo
en mi memoria guardada,
es, la de mi abuelo escribiendo
con la bombilla bajada.
Su gran afición, era
escribir poemas
(De ahí, lo de la bombilla,
para distinguir las letras.)
Una letra redondilla
con caligrafía perfecta
dibujaba su plumier
sobre aquella vieja mesa.
En los días señalados,
su regalo era un poema,
que nos dedicaba siempre
en una postal santera.
No sé, donde fueron a parar
pero daría lo que fuera
por poder leer ahora
algunos ,de sus poemas.
Su pequeño vicio:
los cupones de los ciegos
(Jugaba al 82)
Apoyado en su bastón
iba en busca del lotero,
(Mira qué casualidad
porque esta fue la edad
en la que murió mi
abuelo.)
Cuando yo le preguntaba:
¿Abuelo de dónde es?
Él me hacía su ronquido
y me decía: De Jaén
La ceguera fue su muerte,
perdió toda la ilusión,
más nunca olvidaré yo,
aquél abuelo jienense
que me dedicó poemas, a mí,
Y a otra mucha gente.
María Catalá
2004

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