Hoy, me acuerdo de ti,
como muchos otros días.
Y al volver a la realidad
me doy cuenta que no estás
que te robaron la vida
y fue aquella enfermedad
tan asquerosa y maldita
que no duda en atacar
tantas veces, a mi familia.
Eres malo y embustero.
Eres toda una mentira,
dando falsas esperanzas
con remedios y medicinas
pero todas le fallaron
a la pobre de mi prima.
Y después de sufrir tanto,
de aguantar calamidades…
la dejaste vegetando
la arrancaste de su madre.
¡Qué lástima de mi niña!
no se me olvida su cara
cuando con sólo un añito
se quedaba embelesada
mirando aquellos dibujos
de Vámonos a la Cama.
O cuando yo la mecía
En su coche de capota
Y le cantaba una nana.
“Envuelta en ricos pañales
mi niña duerme en su cuna
hasta rayar los cristales
los rallitos de la luna.
Ella siempre se dormías
porque era una niña buena
no sabía lo que el destino
le deparaba a mi nena.
Marchó a Villa Cisneros
Y hasta allí, la fui yo a ver.
Lloraba sin desconsuelo
y no sabíamos por qué.
Con sus ojitos caídos
yo no se si por el llanto,
o es que acaso predecía
lo que te estaba esperando.
El consuelo que me queda
Es que no se encuentras sola
Porque allí está con su abuela
Y con sus tías que te adoran
Adiós te digo cariño.
No se, cuando nos veremos
pero hasta que llegue el día,
ya sabes que yo te quiero
María A. Catalá
2004
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