Hoy
no está mi cielo azul
su
color, se volvió gris.
Llora
lágrimas de amor
precisas
para vivir.
Aquí
está la ansiada lluvia
tan
necesaria y precisa,
sus
gotas son la esperanza
de
una tierra resecada
que
proclama su agonía.
¡Qué
placer sentirla cerca!
¡Qué
gozo ver de llover!
¡Que
se llenen ya los pozos
para
que aplaque mi sed!
Bienvenida
hermana lluvia
Bienvenida
y bien hallada
Sigue
llorando en los campos
en
los ríos, en las montañas,
pero
no me lances rayos
que
me asustan tus tronadas
María
A. Catalá
27-09-2006

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