Invaden nuestro descanso.
Nos llenan de fantasía
y se evaporan tal cual
sin que te acuerdes de ellos
cuando nace el nuevo día.
Los sueños
liberan las fantasías
que nos produce la mente.
Nuestro cerebro no para
sea de noche o de día
con dulces cuentos
o terribles pesadillas.
Somos como marionetas
sin voluntad, sin dominio
no podemos hacer nada
cuando cerramos los ojos
y dormimos.
Lloramos, gritamos, reímos
damos saltos en la cama
siendo los protagonistas
de la pantalla soñada.
Y soñamos muchas veces
con los ojos bien abiertos
haciendo, grandes quimeras,
ilusionados por algo
que queremos realizar,
estos son intencionados
y cuando abrimos los ojos
nos topamos, con la triste realidad
María A. Catalá
08-08-2005

No hay comentarios:
Publicar un comentario