Yo
pensé que con el tiempo
la
pena se pasaría,
pero
serán ocho años
los
que faltas de mi vida
y
no aprendo yo a aceptarlo.
Cuando
se acerca El Pilar,
ya
me viene la nostalgia.
En
esas fechas decían
que
ya no tenías remedio;
que
mi madre se moría
y
no llegaste a cumplir,
ni
siquiera, el mes y medio.
Un
mes, que fue un calvario
fingiendo
que era rotura
en
esa espina dorsal
y
por eso te encontrabas
metida
en el hospital.
Se
trataba de un tumor
un
cáncer, dentro del páncreas
que
tenías extendido
casi
por todo tú cuerpo,
excepto
en el corazón
que
sería, el que te fallara.
Por
muchos años que pasen
no
podré acostumbrarme
a
que mi madre no esté,
a
que se murió mi madre.
María
A. Catalá
Diciembre
2004

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