El
otoño me deprime,
me
agacha, me descoloca,
me
entristece me provoca,
me
sumerge en un letargo
lleno
de melancolía
me
absorbe como un embargo,
me
deja, medio vacía.
No
me apetece hacer nada.
Echo
de menos mi Sol.
La
oscuridad, me aletarga
y
me causa depresión.
Los
días, se me hacen largos,
parece,
que viva menos,
y
lo terrible de todo
es
que llega el frío invierno;
más
oscuro, más sombrío,
más
ganas de no hacer nada,
más
embargo, más letargo,
más
desgana.
¡Cómo
te añoro verano
con
esos días tan largos
y
esas noches de esplendor!
Pero
pronto acabará,
nacerá,
otra nueva primavera
que
sabrá recompensar
tantas
jornadas de espera.
María
Catalá
25
06 2006
No hay comentarios:
Publicar un comentario