¡Las vueltas que da la vida,
todo cambia en un instante
desde hacerte millonario
a terribles enfermedades.
De repente, en décimas de segundos,
un desgraciado accidente
nos aparta de este mundo
y entonces nos damos cuenta,
lamentándonos, arrepintiéndonos,
de no haber aprovechado
esos pequeños momentos.
De no haber dicho: te quiero
las veces que hicieran falta.
De discusiones banales
que no llevaron a nada.
De tantas y tantas cosas
que miras de otra manera
sin poder recuperar
errores que sucedieran;
pero no tiene remedio
esto sí, que es de verdad.
Lo que queda en el tintero
allí siempre quedará.
Los arrepentimientos.
Las verdades y mentiras
servirán como experiencia
para seguir en la vida
y ahí se quedan,
ocultas y arrepentidas
María A. Catalá
03-01-2006

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