De
las lunas que ya existen,
reluces
como ninguna;
porque
ya llevas mi niña
Felices
desde la cuna.
Fuiste
la más deseada
por
tus padres y tu familia
que
esperaban como el agua
la
llegada de su niña.
Ahora,
ya estás aquí
aquí,
con los que te quieren
para
darte ese cariño
que
su bebita merece.
Yo
te veo tan bonita
como
lo fuera tú madre;
sobre
todo saca de ella,
ese
corazón tan grande.
Te
damos la bienvenida
a
este mundo que vivimos
y
te deseo cariño
sin
tener ninguna duda
que
serás la más feliz
la
más feliz, de las Lunas
María
A. Catalá
Noviembre
2004
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