El día que yo escribí
esa otra poesía
sabes, que estaba muy triste
porque ya no te tenía.
Era el día del cumpleaños
del pequeño de mis hijos
no se encontraba su abuela
no tenía su cariño.
Pero hoy, es otro día
y quisiera recordar
esta vez con la alegría
de escucharte de cantar.
Quiero recordarte siempre
alegre y de buen humor
y olvidarme para siempre
que te mató ese tumor.
Yo sé que estás a mi lado
porque noto tu presencia
de ese pájaro encantado
que se llamaba Prudencia.
Otra vez estoy llorando
al ver la fotografía
donde te dan una placa
por cantar en Semana Santa
a ese Cristo, en el que
creías
¡Qué guapa estabas ahí
con tu pelo natural
sin el tinte que te echabas
para quitarte las canas
y disimular, tu edad.
Así te he puesto en el marco
junto con la de mi suegra
y que mis hijos disfruten
mirando, sus dos abuelas.
María A. Catalá
08-07-2004

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