¿Qué seriamos sin pasado,
sin poder revivir
momentos maravillosos
que dejaron huella
en nuestra alma?
También los hay que son dolorosos
pero estos nos aportan
a través de la experiencia,
nuevas enseñanzas.
Al llegar a la vejez,
a veces, nuestra mente
olvida el momento presente.
Nos olvidamos del hoy
e ignoramos, planes futuros
para el mañana;
Pero, en cambio recordamos
la que fuera nuestra infancia,
quizá, porque la inocencia, sea,
la mejor de las etapas
donde ignoramos la maldad.
Los sueños son, nuestra esperanza
y empapamos como esponjas
tanto amor como cariño
sólo eso y nada más
debería, recibir un niño;
no hambruna, ni maldades,
ni miserias, ni guerras
que por desgracia,
suceden en esta tierra.
Se dice, que la Naturaleza es sabia
más yo creo, que hay veces que yerra.
Habrá que hacer un esfuerzo
para que no suceda y…
cuando estos niños
lleguen a al vejez
tan sólo recuerden, cosas buenas.
María A. Catalá
02-05-2012

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