En
medio de La Almudena
(la patrona de Madrid)
y en vísperas, de San Martín
mi madre me dijo adiós
mi madre llegó a su fin.
Quizás fuera La Almudena
la que guió su camino
y San Martín,
el Santo que la esperara
al llegar a su destino.
Ella confiaba mucho,
en su querida Virgen del Carmen,
en el Santo Leopoldo
y en ese Cristo de Olimpia
a quien dedicaba
sus promesas y sus logros.
Ella creía en su Dios,
en sus Santos, confiaba
y a ellos se encomendaba
cuando algo, le preocupaba
(la patrona de Madrid)
y en vísperas, de San Martín
mi madre me dijo adiós
mi madre llegó a su fin.
Quizás fuera La Almudena
la que guió su camino
y San Martín,
el Santo que la esperara
al llegar a su destino.
Ella confiaba mucho,
en su querida Virgen del Carmen,
en el Santo Leopoldo
y en ese Cristo de Olimpia
a quien dedicaba
sus promesas y sus logros.
Ella creía en su Dios,
en sus Santos, confiaba
y a ellos se encomendaba
cuando algo, le preocupaba
Eran,
junto con su madre
su fe, en su desconsuelo
eran su esperanza viva
en la tierra y en el Cielo.
Yo entonces la reprimía
por cosas incomprendidas
que hoy en día, aún no comprendo
pero soy más receptiva
y entiendo,
eso que mi madre entonces
tenía en sus pensamientos.
Mamá, 9 años ya
que entre La Almudena y San Martín
te fuiste de aquí.
su fe, en su desconsuelo
eran su esperanza viva
en la tierra y en el Cielo.
Yo entonces la reprimía
por cosas incomprendidas
que hoy en día, aún no comprendo
pero soy más receptiva
y entiendo,
eso que mi madre entonces
tenía en sus pensamientos.
Mamá, 9 años ya
que entre La Almudena y San Martín
te fuiste de aquí.
Sólo
espero que su esperanza
y su fe en estas cosas,
recompensen,
a mi santera preciosa
y su fe en estas cosas,
recompensen,
a mi santera preciosa
María
A. Catalá
21-01-2007


No hay comentarios:
Publicar un comentario