Ni siquiera para morir,
disponemos de libertad.
Lo que tienen que sufrir,
algunos, de los seres que se van.
¿Será verdad que es un castigo divino?
¿Por qué pecaste Adán
y nos marcaste el destino?
Nacemos con dificultad,
buscando el camino de la vida
para poder respirar,
y algunas veces,
perecemos en el intento.
Después, a la hora de morir
nos vienen más sufrimientos.
Y todo, por un solo hombre
nos dicen Las Escrituras
por no obedecer a Dios
pagamos sus descendientes
tantos años de amargura.
Yo le pido
a quien puso ese castigo
que se apiade de nosotros
y sobre todo
de los ancianos y niños;
cuando tengan que morir
no sufran en el camino
que cierren los ojos
y lleguen, a su destino.
María A. Catalá
21-08-2006

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