¡Qué maravilloso mar
tan salado, tan bravío!
¡Qué dulce sabe tu sal
junto a las aguas del río!
Cuando a la orilla te asomas
con tu espuma blanquecina
o cuando crujen, las rocas
con tus aguas cristalinas.
Maravilla natural
siempre resulta elegante
ver a los mares danzar
con su sonido radiante.
Sobre tus aguas navegan
petroleros y mercantes
pero no cuidan tu esencia
ni dudan, en maltratarte.
Entre los ríos te fundes,
creas deltas navegables
imponiéndole tu sal
dedicándoles tu arte.
¡Ay océano bendito
que como puedes te escapas
con tus aguas embravecidas
por no ser una cloaca.!
Te cantaron los poetas,
los niños, los trovadores,
déjame que te venere,
que te quiera, que te adore
y que te diga bajito
cuando te ensucien,
María A. Catalá
24-02-2008
No hay comentarios:
Publicar un comentario